Un niño se sentó bajo un manzano a leer, le dió hambre y deseaba comerse una manzana, y aunque su imaginación llegaba a tocarla, su mano no llegaba.


Jecego.


En esta poesía existen residuos de algo que leí en algún momento. Así que no es del todo mía.


Jecego.


 

Un niño dejó su cuaderno bajo el manzano.

Bajó la manzana del árbol,
a leer un cuento que un niño había dejado,
y rodó sobre las páginas a color,
de aquel cuento malvado;
buscando un mensaje que el niño,
a sus pies había colocado.


Solo silencio, encontró la manzana,
el viento; las letras, se había llevado,
y habían quedado vacías las páginas
llenas de silencio, como principal legado;


dejando su mirada vagar por el huerto
perdida en las ramas del manzano.

Los ojos del niño se habían posado
en una manzana roja del árbol;


ella no bajó a su encuentro
por miedo a sufrir un bocado;
por eso el niño se fue
caminando, en silencio, muy callado.


Dejándo el libro sin letras
a los pies de aquel manzano,
impregnado con su pensamiento
en aquellas hojas en blanco.


Tu me dejaste sin fruta.
Yo te dejo sin legado,
si no das, no recibes,
así se arreglan los cargos.

Cuando el niño se había ido:
triste, hambriento y cabizbajo;


bajó la manzana y encontró
la lección que el niño le había dejado;
contando su triste historia
en aquellas páginas en blanco.


Jecego.


Solo el egoísta y el usurero esperan recibir a cambio de nada.



6 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Bellísimo, bellísimo Jesego.

Me encantó.

Un saludo cordial,

Hasta pronto.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Pluma Roja: el martes día 20pasaron aquí por t.v., un repotaje precioso de tu bendita tierra; Guatemala; tienes un tierra preciosa; tus ciudades, volcanes, lagos y sobre todo, su gente. Se veía un trato maravilloso, fuera de lo común; con razón, quien les visita, se queda.
Es maravilloso tu país, y tus compatriotas de trato gentil a nivel de niños y mayores.
Un abrazo amiga, que Dios les bendiga.
Jecego.

María dijo...

Sin lugar a dudas, el egoísmo jamás conduce a nada, sino a quedarse uno sólo.

Lo mejor es compartir para hacer felices a los demás.

Muy bonitos tus versos, Jecego.

Un beso.

Náyade García dijo...

Muchas gracias por su comentario, siempre tan atento.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga María, gracias por vivitarme y por tu comentario.
Acabo de visitar tu blog, me he perdido en él, (690) seguidores... Es enorme, hay una cantidad respetable de autore; y salí preguntándome ¿como Maria puede tener tiempo para leer tantos trabajos, y tan buenos? y encima visitarme. Debo reconocer que tu visita tiene mucho valor para mí.
Amiga, un abrazo que valga po 690.
Jecego.

Pluma Roja dijo...

Mil gracias por tus palabras Jecego. Quizás algún día te animas y vienes.

Un saludo cordial.

Hasta pronto.