Se fue la voz que no quiso oír.

Se fue la voz que no quiso oír.



Una nube cubrió la montaña solitaria
Que en silencio se comunicaba con el sol,
Y se oyó la voz del viento que dijo:


El cielo está reunido con sus estrellas
Y quizás no puede oír tu voz;
Inténtalo de nuevo cuando pase la nube
Talvez pueda oír tu clamor,
Pidiendo una mirada tuya
Para tus hijos, hijos del amor;
Que también son sus hijos
Como las estrellas y el sol.

Cuando pasó la nube por su frente
El cielo azul resplandeció,
Habló el sol y dijo al mundo
Yo soy también, hijo de Dios.


Jecego.






Yo soy tu memoria y tu recuerdo
Y quiero ser también tu voz,
Para ponerle nombre a tus recuerdos
Que son la luz de tu sol;

Quiero instalarme en las palabras
Como único libertador de tu pensamiento,
Dando nombre a las cosas retenidas
Y librarles de su sombría prisión.


Cuando falta la palabra adecuada
El recuerdo se eterniza en la memoria,
Haciendo hogar y tumba en su espacio
Viviendo y muriendo en la sombra;

Sin que nunca se conozca su destino
Color, imagen, sentido y forma,
Y permanecen en su lugar reservado
En el espacio vacío de las horas,
Esperando la palabra que le libere
De su incierta fase de penumbra.

Jecego.

2 comentarios:

cantinho she dijo...

Olá, olá! Adoro os seus poemas! Profundos e belos!
Beijos!
- Cantinho She -

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Cantinho She,
Gracias por tu visita, es gratificante oir o leer tu sincera opinión.
Un abrazo
Jecego,