Te fuiste....



Te fuiste
cuando olvidaste tus palabras,
y cuando el silencio se hizo bullicio
metí mi memoria en mi mismo, y pensé:
nada es verdad ni mentira,
todo es remedo del viento
que cambia de rumbo
sin avisar, y se aleja de su nacimiento. 

Me hablé sin entenderme
en el idioma del desierto,
donde las dunas y el viento cambian
de lugar y dirección sin palabras;
hasta encontrarse a sí mismos
en el oasis que le aguarda.

Y sin  sorprenderse se encuentran
dos cuerpos que se aman,
y aprietan sus brazos con fuerza
cuerpo a cuerpo hasta el alma;

juntan sus azucares en un suspiro
y con un beso se tapan,
hacen la noche con sus ojos
y esperan que llegue mañana.


Jecego.