Soñar, otra vez soñar.

Soñar, otra vez soñar.

Cada noche me oculto en la envoltura de un sueño,
lo aprieto contra mi cuerpo y lo hago sentir lo que siento;
de su cuerpo me alimento y en su gemir comprendo
que hay amores que matan, y sueños que son amores
que abolen los sentidos y crecen en silencio.

Cada noche mis brazos se aprietan en un sueño
para escuchar aquella voz apagada de mi sentir,
y siento cada noche lo que quiero oír en la oscuridad
que me acompaña, haciéndose luz y esperanza
de un lúcido mañana  en un nuevo resucitar feliz;
rompiendo las tinieblas enrevesadas de la oscuridad
con nueva luz, nuevo sueño y nueva esperanza.

Soñaré de nuevo buscando el mismo cuerpo de ayer,
incendiaré mi pensamiento con el fuego de su cuerpo
al compás de mi corazón que irá modelando el suyo,
y arremolinaré palabras que se conjuguen en poemas
que le digan lo que quiere y no puede
con el lenguaje de los ojos, 
el fragor de los labios
y de unos brazos que se pierden buscando donde prenderse.

Jecego. Güímar, martes 16 de agosto del 16.