No quiero que me faltes.


No quiero que me faltes.

Ya me salí de esa preciosa canción
tan conocida como repetida y amada.

Ahora quiero escribirte a ti
sabiendo que estás conmigo, aquí;
que no necesito soñar para tenerte
ni vivir más allá de lo vivido, para adorarte;
que me basta dormir pensándote
para sentirte a mi lado, sin tenerte;
me basta con pensar que me estás mirando
para verte ante mí, mirándome.

Porque si me faltas tú, lo pierdo todo:
sueño,
vida,
descanso
y pensamiento
con la imagen que había soñado.

Jecego.