Más hermoso que el silencio.


Más  hermoso que el silencio;
solo un sueño puede igualar al silencio
pero ha de ser un sueño de almohada,
donde se habla con los ojos, que también hablan;
late el corazón que nunca calla,
y suscriben los labios con la boca cerrada;

un proverbio dice:
habla solo si sabes que lo que vas a decir
es más hermoso que el silencio;
y me atrevo contra ese proverbio,
en este poema que escribo
en memoria del recuerdo de una mirada.

Los ojos nunca engañan,
son fieles servidores del alma,
su luz llega, llena y se queda en su destino
sustituyendo las más hermosas palabras,
igual que un sueño, cuando sueñas y callas.

Jecego.