El equilibrio de una rosa.

El equilibrio de la rosa.

Me encanta el equilibrio de la rosa
en su primavera primorosa,
cuando luce esplendorosa
en el jardín de la abuela;

que placer es mirarla,
olerla  que gratitud me deja,
y en el silencio todo es música
de colores, que en mis ojos queda.

En ella el viento se hace brisa,
la tarde se renueva,
sus pétalos se hacen besos,
sus ansias grandes alas
que me elevan al cielo y dejan.

Hasta ti llevan su aroma
cargadas de silencios y colores;
en ese ramo de amor que atesora
va un poco de mi alma y amores.

Caminemos juntos de la mano
por esas veredas del monte;
que los pinos y las encinas sepan
cuanta belleza encierran,
una mujer y un hombre que se amen.

Jecego.