Donde nada es lo que parece.


Donde nada es lo que parece.

Casi sin mirarte te veo,
sin tocarte te tiento
y sin sentirte te siento;
en esa cuevita del tiempo
donde el silencio es mi desierto,
buscando el oasis de tu cuerpo
más allá de las dunas y el viento.

Y me pierdo entre tus arenas,
entre esas montañas con nombre,
donde bebo la luz del sol, de tu sol
y me concibo bebiéndome tu nombre;

deletreo cada palabra sin conocerla
y le pongo de nuevo tu nombre,
en la arena de tu desierto con mi dedo
dejando que el viento y el sol te nombre;
para que perdure en el silencio perdido
en alas del viento y el silicio de tu arena,
donde nada es voz ni silencio,
solo, la voz de un nombre.

Jecego. Lunes 19 de septiembre del 16.