La vida es un día y una noche siguiéndose.


La vida es un día y una noche, siguiéndose.

Se está desintegrando el día
y la noche trae su universo a cuesta;
se queda sin voz y callaría
si no fuera que se asoman las palabras,
que llaman a la mañana con sones nuevos,
nubes  grises, un sol rojo y un alba blanca.

Todo lo que nace muere,
todo vuelve a ser lo que era, nada;
todo lo visible es tierra, o fruto de ella,
si lo cuidas, perdura un tiempo
pero si le falta agua, atención, o amor
se pierde como el día cada noche.

La noche se pierde en el alba,
el amor, cuando una letra le falta;
todo se convierte en una noche larga
en una pena baldía llena de vacío,
en un sueño que no acaba cuando llega el día
y se prolonga en un tiempo que no cuenta nada.

Los días son:  unos buenos y otros malos,
no siempre son como quisiéramos que fueran,
pero son nuestra vida y debemos cuidarla; 
de nosotros depende, vivírla en casa, cada día,
o perdernos en la noche de un sueño, buscándola.

Jecego. Viernes 12 de mayo del 16.