Día propio para amar.

Nos acercamos: me miraste, te miré,
y nos quedamos mirándonos un rato.
Imaginamos una palabra maravillosa,
nos dejamos vencer y nos besamos.

Cerramos los ojos para ver el cielo,
se abrió y descubrimos, la gloria
de un beso imaginado, y amaneció
una aurora nueva, con un nuevo sol;

una brisa húmeda de amaneceres
iluminó aquel beso tan deseado
en aquel día tan propio para amar
que habíamos buscado y encontrado.

Volvimos a la vida,  y nos quedamos
cogidos de la mano mirándonos;
quizá buscando la palabra milagrosa
para empezar nuevamente a besarnos…

se abrió de nuevo el cielo
una bella aurora nos iluminó;
empezaron a repetirse las ilusiones
y a brotar ese ansia de besarnos de nuevo.

Y dejamos que avanzara el día
mirándonos….


Jecego. Jueves 09 de Junio del 16.