La eternidad desborda su envase.

La eternidad desborda su envase.

Pensar en la eternidad como meta
es vivir un silencio sepulcral;
también cerrar la boca al mundo
para abrir el camino de la eternidad;

vivir en silencio no es vivir como Dios quiere
necesitamos romper la roca que habitamos;
que la voz sea quien la abra; no un trueno ronco
que haga temblar nuestros cimientos.

El tiempo es eternidad cuando  esperamos
un asidero en el camino para descansar
en ese camino tan largo de la esperanza
con lo que todos soñamos despiertos;
tu pidiéndome que te quiera,
y yo diciéndote que te quiero.   

La esperanza es un sueño dentro de otro sueño.
Es la voz del silencio que despierta.
Es un grito en el desierto de tu vida;
que se ve como una luz allá en el horizonte
donde todo se difumina con el tiempo
y vacía en el camino por la herida de nuestro deseo.

Jecego