Un día triste y un poema triste hablan al sol.

Un día triste y un poema triste, hablando al sol.
  
Triste como el día triste, casi sollozando
mis ojos al ver tu luz opaca y gris;
lagrimean sobre tu tierra fértil
labrada con mis propias manos, imaginando;
espero de ti, una voz, una señal, una palabra;
pero tu vas a lo tuyo; callado y topudo como el silencio.

Sin cruzar palabras como siempre,
pasas por mi lado, sin hablarme, sin mirarme;
quizás esperando que yo rompa el silencio;
aún sabiendo que nací sin lengua, mudo.

Tu sabes que no hablo, que solo mirarme
es para mi un sueño de hadas;
pero a ti nada te importa; podrías dar mucho,
pero no das nada; para ti, todo lo guardas;

sabiendo que los gusano que te aguardan
no te conocen; tampoco hablan, solo comen;
y tu que te lo llevas todo, y guardas más y más,
tendrás un ejercito muy grande de bichos aguardando;

esperándote también sin hablar, callados;
esperando tu carne; mientras, yo, 
no tengo de ti, siquiera la limosna de una mirada….
para consolarme….

No se puede vivir sin el sol, o se vive muy mal.

Jecego.