Me gusta pensar como tu piensas.

Me gusta pensar como tú piensas
adivinando lo que sueñas primero;
como tú que también haces lo que puedes
de lo que has pensado lo que puedes, y luego;

miras con mis ojos la imagen de tu espejo,
cuando ante él desnudas tus pensamientos;
y vives en mi retina como estrella en el cielo
prisionera de mis sueños y de tus sueños;
nos convertimos en guerreros y luchamos
por ser cada uno dueño del otro cuerpo.

Paseas por mi jardín en incógnito secreto,
y yo me pierdo buscando el tuyo, tan lejos;
recurro a mis pupilas y encuentro un cielo de gloria
con esos encantos tuyos, guardados muy dentro.

Mirando  en la llanura de mi duelo, te encuentro
acariciando ese momento del encuentro
entre un ramo de rosas blancas
en la mano de nuestro sueño:
y entre momentos vividos y añoranzas
encontramos un resquicio escondido, para darnos un beso,
donde creamos una catedral de muros
y con nuestra alas de cristal, volamos, volamos
hasta más allá de nuestro universo.


Jecego.