Ayer esperaba a hoy.

Ayer esperaba a hoy.
Sabía que vendría y esperaba.

Se fue la luz de un día
y llegó la noche de mi sueño;
se lo llevó todo con su viento
hasta el amanecer de otro día.

A cada momento sueño, que devoro
el corazón de mi sueño;
pero se va a otra playa, en otras orillas,
donde mi sueño es: otro sueño.

Y mi sueño se quedó en eso, en un sueño
que se baña, en las orillas de mi río;
soñar no cuesta nada, dicen:
los que no saben lo que es un sueño.

Jecego