Anda, y dame la razón de un poema.

Anda, y dame la razón de un poema.

Dame la razón para empezar un poema
No ahogues mi sed con tu indiferencia;
mi soledad se viste de rosa pálido, y mira
de donde viene el sol que da rojo a tus labios.

El viento de tu cintura lo envuelve todo
y crea en mi mente un sueño prematuro;
desdibuja el rosa de tu piel y hace futuro
lo que ante mis ojos, es presente agravio.

Egregio silencio con poderoso don,
que haces viento en su cintura y borra
todo lo que antes fue música de ángeles
en mi memoria.

Silencio piden las sombras que callan
silencio piden las campanas que tañen,
silencio me piden tus ojos cuando me miran,
silencio pide mi memoria, y calla, cuando andas


Jecego.