Barranco de la Ladera.

Barranco de la ladera y el sol.


La luz rompe la superficie de tu cuerpo de arena
haciendo ver cicatrices enormes y profundas;
los rayos de sol penetran en tu cuerpo herido,
calientan tus entrañas más profundas
con sus caricias cálidas de hermano, para
alivia el dolor de tu cuerpo mudo,
herido por la pala mecánica del hombre.

Tu piel se vendió pedazo a pedazo
nadie tuvo compasión de tu textura;
grano a grano tus arenas volaron
a una torre de bloques que llamamos casas;
no nos hizo magua tu cuerpo
porque con tus arenas cubrimos el nuestro;
silenciamos tu dolor deforme cara al cielo
con tal de cubrir nuestra piel con la tuya, del frío.

Hoy te miramos con tristeza y rabia
porque muchos hemos perdido tu belleza pasada;
y como represalia nos ofreces tus heridas
que aún sangran desde las parras, duraznos,
moras, higueras, ciruelos, almendros y zarzamora,
que guardabas.

Jecego.



2 comentarios:

Ilesin dijo...

El paisaje cuando ha sido explotado por el ser humano transforma el paisaje y a veces da pena mirar como ha quedado después de años de sobreexplotación.
Besos

Katy Sánchez dijo...

Necesitamos habitar en alguna parte. Pero esto se podría haber hecho de otra manera. Hemos dañado nuestro nuestro habitat sin duda.
Gaia está herida. Bss