Nada se asoma a mi silencio.





En mi silencio no hay ese viento que silba,
no hay palabras, no hay guiños, no hay recuerdos;
ni siquiera mi memoria se asoma
a mis labios con imágenes de alguna sílaba.

Todo silencio, todo calma, todo secreto..

En mi vida el tiempo llega y se va
sin decir adiós siquiera;
por caminos que no conozco,
en uno y otro sentido, viene y se va.

Pero el tiempo resta tiempo a mi vida;
sí, me importa el tiempo que pasa callado
ese trozo de mi vida sin vivirla
sin Dios como un castigo del viento.

Por eso odio al silencio
porque sin decir palabra, me roba la vida;
se va lejos con la luz de de mis palabras
y me deja sin voz, en esta cueva del viento...

Jecego.



2 comentarios:

Ilesin dijo...

El silencio a veces nos lleva por rincones desconocidos y sin embargo vacíos, pero que nos hacen descubrir partes de nosotros que no sabíamos que estaban ahí.
Besos

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Ilesin, a veces en la oscuridad más absoluta nos encontramos con nosotros mismos y le vemos tal como es; sin la máscara que usamos a diario. Un abrazo.
Jecego.