Un ruiseñor y una mariposa.






Quiso el Señor un día salir de paseo por el desierto, y allá entre dunas perdido, oyó a un ruiseñor cantar, levantó los ojos de la arena y vio que le seguía un pájaro y una mariposa, entonces, Él preguntó a sus seguidores, ¿que hacéis aquí?,  por estos lugares no hay árboles para que tu cantes, dijo al ruiseñor; ni flores para tomar sus néctares, dijo a la mariposa... ellos se miraron y dijeron; si tu vives con el aire que respiras, estamos seguros, que nosotros no moriremos, porque estamos en tus manos, respiramos de tu aire y tenemos tus bendiciones y compañía.

Jecego.

2 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Una bella parábola que ha brotado de tu corazón. Eso se llama fe. Tanto el ruiseñor como la mariposa sabían de quien se fiaban.
Bss y buen fnde

Isidro Jesus Cedres dijo...

Amiga Katy; gracias por tu comentario, que ya se ha convertido en mi combustible; la vida siempre nos da más que lo merecemos, pero nos da.... Un abrazo por todo. Isidro.