Amigos, cuidense de sus amistades.

El águila de ala cortada y la zorra. Esopo.

Cierto día un hombre capturó a un águila, le cortó sus alas y la soltó en el corral junto con todas sus gallinas. Apenada, el águila, quien fuera poderosa, bajaba la cabeza y pasaba sin comer: se sentía como una reina encarcelada.
Pasó otro hombre que la vio, le gustó y decidió comprarla. Le arrancó las plumas cortadas y se las hizo crecer de nuevo. Repuesta el águila de sus alas, alzó vuelo, apresó a una liebre para llevársela en agradecimiento a su liberador.
La vio una zorra y maliciosamente la mal aconsejaba diciéndole:
--No le lleves la liebre al que te liberó, sino al que te capturó; pues el que te liberó ya es bueno sin más estímulo. Procura más bien ablandar al otro, no vaya a atraparte de nuevo y te arranque completamente las alas.-

Siempre corresponde generosamente con tus bienhechores, y por prudencia mantente alejado de los malvados que insinúan hacer lo incorrecto.

2 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Listo Esopo. Siempre hay que que seguir los dictados del corazón, y no seguir consejos que van en su contra,
Bss

Isidro Jesus Cedres dijo...

Así es Katy, el corazón es nuestro guía, aún cuando no nos lleva por el camino real, sino por alguno de sus atajos.
Gracias, siempre gracias.
Isidro.