Ocaso de una vida que habla.

                                Mi Valle desde la Dehesa. Jecego.


Me gustaría ir cogido de la mano de esa vida,
que llevo dentro de mi siendo yo mismo solo, y tú,
hablarle y decirle quiero desdoblarme y ser dos
tú y tu mundo desierto, y yo con mi corazón y vida...

Poder hablarle con mi corazón ardiente en la mano
de eso que aún guardo en mi pecho, hecho esencia,
que es algo más que vida, es el milagro
de una vida sin sobresaltos, de silencios y vivencias..

Solo soy piel con mucha experiencia, pero solo eso,
tiempo encerrado en una piel seca, húmedos sus poros,
de esa humedad que deja la esencia del amor por el camino
mucho más que un sendero en la tierra, de luminoso y dorado polvo.

Y seguir así para siempre, entre las veredas de mi Dehesa
respirando su aire, mirando sus paisajes y pisando su polvo;
ver a los mirlos robando las uvas para sus hijos, y volando
abrir sus picos depositar su alimento y volver al pie del racimo;

ellos, solo ellos, volverán sobre sus pasos, repisando el polvo..
de mi camino.

Jecego. (Isidro Jesús Cedrés González).

1 comentario:

Katy Sánchez dijo...

Nuestra vida es efímera, es el momento de recuperar esas vivencias, esos recuerdos...
No es fácil, no... Me imagino lo duro que están siendo estos días para ti.
Menos mal que siempre queda la poesía, los versos que bordas con tus sentimientos y vivencias.
Gracias por tus palabras en tus comentarios. Es lo menos que puedo hacer. Estar cerca al menos en el pensamiento.
Bss