Yo la imaginé y le cree.

Primero imaginé una rosa sonriendo
en la cara de una mujer hermosa,
luego una frágil rosa que brotaba 
sobre el cuerpo gentil de un hada
en una fuente misteriosa.


Fui sumándole dones a mi hada misteriosa
la vestí con traje de espuma, que tomé del agua,
puse una flor en su cabellera, un beso en su frente
y en su boca la pasión dormida, que guardaba
en los rincones ignorados de mi alma.


Le puse nombre, le llamé hada, y vino a mi lado
le pedí un beso, y tapó mi boca con sus labios,
no dijo nada, yo tampoco dije nada, se había dicho todo
en el silencio de las palabras;  había nacido un sueño,
y creado un mundo nuevo, entre mi cuerpo y el hada


Pero cuando desperté, le busqué por todas partes
aún no la he encontrado, tengo en mis dedos su textura,
en mis ojos una imagen precisa y preciosa de su cuerpo,
en mi nariz su perfume de rosa, restos de su pelo en mis dedos, 
se que le encontraré aunque tenga que llegar a la luna. 


Le buscaré, le buscaré.... yo la he creado y la encontraré.. 


Jecego.

2 comentarios:

Marina Fligueira dijo...

¡Hola!!!
Mi querido amigo, ¿La encontraste? Yo creo que si, le has puesto un nombre precio. Isidro, las hadas son las que hacen que broten palabras tan hermosas para escribir versos deliciosos como estos.

Enhorabuena. Un abrazo y se muy feliz.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Marina, gracias por tu visita y comentario. Sí, la encontré y le puse por nombre Toja, me encantan sus sales, la uso como jabón y loción.
Un abrazo amiga, por ahí hay cosas maravillosas, aparte de sus mujeres, que son flores aparte....
Un abrazo mi amiga. Es un inmenso placer tenerte en mi jardín.
Jecego