La bandera blanca de la paz.

Lo bueno de una cura

cuando se lleva en el corazón
una bandera blanca.






















Con un pañuelo blanco en tu diestra
y con dos volcanes en tus ojos,
miras a los míos incendiando
el sutil mensaje de mis rojos.


Brota en tus ojos el fuego hondo
de la lava que alberga tu angustia,
semillero de desaires y penas
por imponer tu errado pensar absoluto.


Derramados  tus pensares profundos
con la lava ardiente que expulsas,
se alivia el volcán herido de tu pecho
que vierte el exceso de amargura.


Y se apartan de ti los malos pensares
empezando a ver otros soles y otras lunas,
donde antes eran solo volcanes
de ardiente lavas espurias.


Y queda vacío ese pecho de angustia
llenándose de flores y malvasías,
de perfumes, de besos y caricias
naciendo otra vida, en la vida misma.


Brotará un mar de nubes y alboradas,
sueños y quimeras, oasis y dunas;
bajo un cielo azul con su luna
con música del viento en las ramas;


donde antes solo era melancolía
ahora brilla, a las cuatro bandas,
paz, amor, esperanza, y armonía
con la bandera blanca enarbolada..


Jecego.

Paz para el hombre en la tierra. Gloria en el cielo para las almas.




4 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Precioso poema Poeta.

Paso a desearte un feliz fin de semana. Saludos cordiales,

Náyade García dijo...

Querido amigo, le tengo un poco abandonado, pero estoy tan liada con un montón de cosas a la vez, que no tengo casi ni tiempo de escribir.

Estrella Altair dijo...

Bandera blanca.. para amar siempre... para estar feliz..

para olvidar... todas las caidas, dolores y fallos, que son muchos.. pero aún así coger la bandera... y seguir... seguir insistiendo... en ser sobre todo un corazón noble.

Un abrazo Isidro

Sneyder dijo...

Maravilloso poema...

el alma será: amor, risa, felicidad, sueño, luz o viento...

Un cordial saludo